domingo, 2 de mayo de 2010
Las calles estaban iluminadas tan solo por un par de farolas, a causa del invierno la noche habia caido mucho antes de las ocho y pese a todo eso, las calles de sants seguian teniendo vida.Yo caminaba a su lado, como siempre, y caminabamos sin rumbo, como quien hace un paseo turistico, no nos hacia falta pero quien sabe cuando podria volver a recorer esas calles con su compañia. Llegamos a sants estacion y luego volvimos y como no, llegamos a aquel cafe que hacia esquina, al lado de esa churreria que muy pocas veces vi cerrada. Cafe con leche y madalena de chocolate, como siempre. Y entonces hablamos, hablamos y hablamos. Y me sorprendio la manera en la que hablamos, como si ella en ningun momento fuera a cojer un avion, como si tuviesemos planes para el fin de semana que viene...
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